¿Tiene mi gato un buen estado de salud?

424374511_898e69c069_o¿Cómo saber que mi gato tiene un buen estado de salud?

  • El gato debe estar activo, atento y mostrar curiosidad por lo que sucede en su entorno.
  • El cuerpo del gato debe ser compacto, fuerte y con una musculatura que no permita tocar fácilmente los huesos.
  • Los ojos deben de estar limpios, brillantes y expresivos,  sin secreciones ni legañas.
  • La nariz tiene que estar limpia, sin secreciones.
  • Los dientes estarán blancos, limpios y con las encías sonrosadas.
  • Unas orejas sanas mostrará el estado de ánimo del gato: si el animal está tranquilo las aperturas de sus orejas apuntarán hacia delante; si está asustado mostrará unas orejas completamente aplanadas, pegadas contra la cabeza para así protegerlas ante un posible ataque; si está enfadado girará las orejas hacia afuera sin aplastarlas totalmente de manera que serán visibles desde delante.
  • Los oídos también deben de estar limpios, sin abundante cera, ni heridas que hayan podido producirse por el rascado.
  • El pelo debe de estar brillante, suave y sin caspa.
  • Sus extremidades estarán firmes, flexibles y compactas para el adecuado apoyo, para la marcha y la carrera.
  • La zona cercana al ano debe aparecer libre de restos de heces, lo cual es indicativo de que el gato no tiene diarrea.

Las bolas de pelo

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Los gatos mudan su pelo con frecuencia. Aunque la muda suele darse durante todo el año, las estaciones del año donde el periodo de caída de pelo es mayor se da en primavera y en verano.

Todos sabemos que el gato es un animal limpio por naturaleza. Se asea varias veces al día. Cuando lo hace, su lengua áspera, debido a la rugosidad de las papilas gustativas, se convierte en un lija que arrastra los pelos muertos de su cuerpo.

Si estos pelos no son evacuados adecuadamente se forman las llamadas bolas de pelo. A veces, estas bolas de pelo transitan por el intestino sin causar daños al animal y las expulsa a través de las heces. En otras ocasiones, provocarán vómitos y malestar a nuestra mascota, pero en el mejor de los casos serán expulsadas al exterior. En otros casos es necesario la intervención del veterinario para ayudar al animal.

Para que el gato trague el menos pelo posible podemos hacer lo siguiente:

Cepillarlo con frecuencia para que al limpiarse ingiera la menor cantidad de pelos posible

Darle malta. A algunos gatos les gusta su sabor. A otros es necesario aplicarle la pasta de malta en la patita para que al lavarse se la tome.

Proporcionarle hierba.

Comprarle un pienso de buena calidad.

¿Cuántas vibrisas tiene mi gato?

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Las vibrisas son unos pelos táctiles que el gato tiene a ambos lado de su nariz. Puede tener más pelo de este tipo encima de los ojos y en la barbilla.

Los gatos tienen entre entre ocho y doce vibrisas a cada lado de su nariz. Evidentemente no es un número exacto y hay excepciones; algunos gatos tienen más bigotes y otros menos. Por lo tanto, en general, se puede decir que cada felino tiene entre 16 y 24 vibrisas.

Estos pelos gruesos tienen una función única y exclusivamente sensorial. De este modo, ayuda a que el animal:

Capte la temperatura.

Se oriente, para posicionarse en una caída, detecte los más mínimos movimientos y cambios en el entorno.

Detecte corrientes de aire, lo que unido al sentido del olfato les hace percibir el origen de los olores.

Perciba las distancias de los obstáculos.

Mida la amplitud de cualquier agujero para asegurarse así de no quedar atascado en su interior.

Proteja sus ojos.

Sepa si la presa que ha mordido está ya muerta.

Se comunique.

Muestre su estado de ánimo.

 

El celo de la gata

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El celo de las gatas es el momento fértil del ciclo sexual de las hembras felinas.

Durante este periodo la gata acepta aparearse con el macho y puede quedarse preñada. Sigue su instinto de perpetuación de la especie. La aparición del celo está relacionado con diferentes factores:

  • La temperatura.
  • Las horas de luz.
  • De otras hembras en celo del entorno.
  • La presencia de machos.

Es difícil concretar el momento exacto de aparición del celo, pero suele aparecer entre los seis y ocho meses de edad de la gata. La duración del celo es variable; como media puede durar entre seis y ocho días.

Es importante señalar que la gata es poliéstrica estacional, es decir, puede tener varios ciclos de celo en diferentes épocas del año.

Durante la época de celo, la gata cambia su comportamiento considerablemente:

  • Maullidos continuos.
  • Se frota contra nosotros y los muebles de la casa.
  • Adopta la siguiente postura: se apoya en sus patas delanteras ligeramente flexionadas y levanta la pelvis manteniendo la cola alzada.
  • Intenta escaparse de casa.
  • Sufre cambios en las ganas de comer. Normalmente come poco.
  • Orina con frecuencia y puede marcar su territorio.

Ailurofofia: miedo a los gatos

El número de personas que elige tener un gato en casa aumenta considerablemente.

Sin embargo, continúa habiendo un porcentaje muy alto de personas que no le gusta en absoluto los gatos. Ni verlos, ni tocarlos, ni tenerlos. Vamos… que no los quiere ni cerca ni lejos.

La ailurofobia es el miedo persistente e irracional a los gatos.

La palabra ailurofobia procede del griego “ailuros” que significa gato y “fobia” que significa miedo o temor.

Cuando estas personas están cerca de un felino empiezan a sudar, a temblar, les falta el aire e incluso pueden entrar en un ataque de pánico.

El miedo a los gatos, en ocasiones, está relacionado al desconocimiento que se tiene de los felinos y a las leyendas en torno a ellos; aunque evidentemente haya personas que hayan podido tener una mala experiencia que ha reforzado este temor.

Algunos rechazan a los gatos porque dicen que son “traicioneros”; otros por su mirada fija y penetrante; por esa manera de caminar tan sigilosa; también por tener hábitos nocturnos; por no conocer amo; por tener una sexualidad ruidosa; por no ser “fiel” como un perro; otros por pensar que traen mala suerte, etc.

Hay que ser positivos y pensar que este miedo irracional puede curarse con la ayuda de un profesional 😄

Alimentos tóxicos o sin nutrientes para mi gato

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El desconocimiento ha provocado que muchas personas den a sus animales alimentos carentes de nutrientes o bien peligrosos por ser tóxicos.

De hecho, en determinadas circunstancias, hasta pensamos que algunos alimentos, como el atún enlatado para consumo humano o la leche, por ejemplo, son beneficiosos y  sientan bien a nuestro gatito.

Aquí dejo un listado de alimentos que, al menos, yo pensé en algún momento eran buenos para mis gatos, cuando no es así:

  • Aguacate: al considerarse una fruta grasa es recomendable no darla por los problemas intestinales que puede causar. En cualquier caso esta fruta contiene persin, una toxina que puede dañar a nuestros animales produciendo: diarrea, vómitos, irritación gastrointestinal, dificultad para respirar, acumulación de líquido alrededor de los tejidos del corazón, incluso la muerte.

 

  • Alcohol: el gato no metaboliza bien el alcohol. Al ingerirlo  se desorienta, le afecta al comportamiento volviéndose impredecible, puede causarle incontinencia urinaria e incluso provocarle la muerte.

 

  • Atún enlatado para consumo humano: aunque el atún no es alimento tóxico carece de taurina. La taurina es un aminoácido necesario para el correcto funcionamiento del corazón y otros órganos del gato.

 

  • Azúcar: afecta de la misma manera que al ser humano. Puede provocar: caries, diabetes, cándidas, parásitos, hígado graso, insuficiencia renal, obesidad…

 

  • Carne de cerdo: está presente en algunos piensos para gatos. El problema de la carne de cerdo es un gusano llamado solitaria que puede tener el cerdo. Puede instalarse en el intestino de nuestro gato e incluso en el nuestro si no está bien cocinado.

 

  • Cebollas, cebolletas, puerros y ajos: contienen tiosulfato, una sustancia difícil de procesar para nuestro gato y que puede provocar la destrucción de los glóbulos rojos. Al tomarlo  se le pueden quitar las ganas de comer, vomitar, sentir debilidad y desgana. Algunas personas ponen alguna de estas verduras cocinadas con la carne porque creen que es beneficiosa.

 

  • Comida para perros: no contiene lo que el gato necesita, como por ejemplo la taurina.

 

  • Chocolate: es un alimento tóxico porque contiene una molécula llamada teobromina. El organismo de los gatos y el de los perros no es capaz de metabolizar esta molécula correctamente.

 

  • Espinas y huesos: son alimentos prohibidos porque pueden producir heridas e infecciones en la boca y provocar perforaciones y obstrucciones en el tracto digestivo.

 

  • Frutos secos en general: pueden provocar: problemas respiratorios, vómitos, diarreas y problemas en el aparato digestivo.

 

  • Hígado: Dar, de vez en cuando, un poco de hígado cocido a nuestro gato no le causará ningún daño. Lo que hay que evitar es que lo coma a diario para no generar una enfermedad que se llama hipervitaminosis A. El hígado tiene mucha vitamina A y acumularla un exceso en el cuerpo puede llegar a ser tóxico. De todos modos, hay que tener en cuenta que los animales de granja, a menudo, son tratados con antibióticos que van directamente al hígado, siendo éste el responsable de eliminarlas de la sangre. Así que teniendo en cuenta esto, mejor controlar el consumo de hígado.
  • Jamón york, jamón serrano y otros embutidos salados: son alimentos peligrosos por el alto contenido en sal, por tener algunos leche y azúcar.

 

  • Leche: puede ser un alimento peligroso  porque muchos gatos son intolerantes a la proteína de la leche y/o a la lactosa.

 

  • Patatas crudas: las patatas crudas, las hojas y el tallo de la planta tienen una sustancia llamada solanina que es muy tóxica. Sin embargo, hirviendo la patata se vuelve comestible para nuestro animal.

 

  • Pescado crudo: es bien sabido que el gato es un animal carnívoro, ello quiere decir que necesita basar su alimentación en proteína animal, ya sea de carne o de pescado. Sin embargo, si queremos dar a nuestro pequeño felino pescado crudo sería conveniente limpiarlo antes y congelarlo porque el pescado crudo puede tener el parásito Anisakis que puede producir molestias en el aparato digestivo.

 

  • Plátano: puede producir diarrea y malestar en el estómago.

 

  • Recortes de grasa: puede provocar  obesidad, trastornos gastrointestinales y pancreatitis.

 

  • Semillas de albaricoque, ciruela, melocotón, manzana y pera: estas semillas contienen un precursor del cianuro, de tal manera que en grandes cantidades pueden ser perjudiciales hasta para las personas.

 

  • Tomates verdes: ocurre lo mismo que con las patatas crudas, contiene solanina.

 

  • Vísceras de pescado: son consideradas un alimento tóxico para los gatos porque contienen un componente que destruye la vitamina B1, pudiendo provocar al animal rigidez muscular o hacer que sus músculos se paralicen.

Síntomas antes una posible intoxicación alimentaria en el gato

 

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Como cualquier otro mamífero, el gato tiene su cuerpo preparado para la ingesta únicamente de cierto tipo de alimentos. Hay otros, que aun creyendo que son buenos para el animal porque desde antaño se asocian a él, pueden poner en peligro su salud.

Las consecuencias, que puede sufrir el pequeño felino por la ingestión de un alimento tóxico para su organismo o bien carente de los nutrientes necesarios, pueden ser muy serias. Evidentemente estas consecuencias van a depender de la toxicidad del alimento, de sus carencias y de la cantidad  que tome el gato. En cualquier caso, ante la sospecha de que el gato haya tomado algún tipo de alimento que lo haya intoxicado, es conveniente acudir rápidamente a nuestro veterinario para que ayude a nuestro animal.

Algunos de los alimentos peligrosos para nuestro gato y que son importantes conocer son: la sal, el azúcar, la leche, los frutos secos, los embutidos, ciertas carnes y pescados, algunas frutas y verduras.

A continuación se muestran algunos de los síntomas que puede mostrar el gato ante la ingestión de determinados alimentos prohibidos:

  • Irritación gástrica.
  • Vómitos, a veces con sangre.
  • Diarreas, a veces con sangre.
  • Dificultad para respirar.
  • Dilatación de las pupilas.
  • Temblores y convulsiones.
  • Tristeza.
  • No come ni bebe agua.
  • Tambaleos y pérdida de conocimiento.
  • Micción frecuente.
  • Se esconde en lugares oscuros y de difícil acceso.

Como conclusión, me gustaría añadir que es muy conveniente saber cuáles son los alimentos considerados peligrosos para nuestros gatos y estar pendiente que no tenga acceso a ellos.